Él me invocará y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia lo libraré y lo llenaré de honores. Salmos 91:15
Nuestro padre Manuel Santos llevaba una vida normal y súper independiente a sus 75 años, manejaba activamente su negocio familiar, una ferretería, que durante toda su vida (desde sus 18 años) era su centro principal, ya que siempre fue el líder protector y sostén de toda su familia, incluyendo hermanos e hijos.
Hasta que en Junio de 2024 su vida dio un giro de 360 grados, un infarto al corazón le había frenado esa vida tan agitada que tornaba en un 95% a mantener activo ese negocio familiar dentro de un mar de problemas que no cesaban. Con el infarto se detectó que todas sus arterias estaban gravemente dañadas y que no había posibilidad de realizarle un cateterismo ni cualquier otro procedimiento que pudiera reparar los daños, es más los médicos no entendían como pudo sobrevivir a ese evento, pero como Dios no deja nada inconcluso, lo hizo vivir para hacer cumplir más adelante el gran propósito que aún tenía pendiente con su vida.
Pasaron los meses el adaptándose a su nueva vida, con mucho temor y noches en las cuales la ansiedad nos hizo parar múltiples veces en la emergencia de una clínica porque siempre pensaba que un nuevo infarto tocaría su puerta.
En diciembre del 2024 mi padre recayó en unas condiciones críticas que nos hizo hospitalizarlo en enero 2025, pues había perdido unas 30 libras, casi que toda su masa muscular y hasta la lucidez mental, fueron días muy difíciles, de muchos estudios e incertidumbre, pero como siempre muy apegados a Dios de que todo iba a mejorar, pues siempre la Fe había estado en la familia, aunque un poco tibia en ese momento para ser sinceros.
Después de ese internamiento papi volvió a la casa con muy malas condiciones físicas y neurológicas, pero poco a poco con la ayuda de Dios, los médicos, su cuidadora estrella y la familia fue saliendo adelante hasta que en un par de meses estuvo perfecto como nunca antes después del infarto. Pasaron 5 meses de mucha estabilidad, el de hecho había vuelto a su trabajo en la ferretería.
En julio comienza de nuevo una situación neurológica y emocional a apoderarse de su cuerpo y mente, empezando a decaer su salud nuevamente, no quería hablar, no podía tragar bien los alimentos, su cuerpo no le respondía para caminar ni para moverse por sí solo, a lo que actuamos llevándole al médico detectándole una nueva condición médica llamada polineuropatia sensitiva motora severa, lo cual explicaba un poco que se encontrara en esa situación de debilidad.
El 19 de julio papi tuvo un episodio en su casa que no habiamos vivido anteriormente, estaba como inconsciente, respirando bien, con los ojos abiertos pero con las pupilas que parecían como casi dilatadas, por lo que llamamos al 911, la unidad llegó en menos de 3 minutos y durante ese lapso de revisión mi papá volvió en sí, se reincorporó y se sentó de forma casi normal y ellos reportaron la situación como un síncope, advirtiéndonos que lo tuviéramos en observación.
Al otro día sábado 20 de julio, su cuidadora vuelve y me llama a las 8 am que papi estaba nuevamente casi inconsciente y saturando su oxigenación en 65%, inmediatamente sali a buscarlo y llevarlo hacia un centro hospitalario que quedaba por suerte a 3 minutos de la casa, llegamos y lo atendieron rápidamente, le colocaron oxígeno y lo ingresaron en cuidados intensivos UCI para estabilizarlo e indagar las causas de la situación.
En los análisis le detectaron que tenía una sepsis con una procalcitina en 5.5, diabetes cetogénica, neumonía por bronco aspiración, más sus problemas cardiacos y neurológicos, por lo que no nos daban muchas esperanzas de que pudiera salir de ese cuadro, por todas la complicaciones de salud que tenía.
Como hijas y humanas, mi hermana y yo nos lanzamos a llorar desesperadamente, pero Dios siempre busca la forma de hablarme y consolarme, ese día a través de una red social me envía un mensaje de que por más imposible y difícil que viera la situación que me estaba pasando que no me preocupara que Dios iba a hacer el milagro que ya lo tenía escrito y que sólo confiara en el.
Pasaron tres días del internamiento y la infección comenzó a ceder rápidamente y hubo una mejoría muy rápida, tomándose la decisión de trasladar a papi a una habitación normal, para seguir medicandolo contra la infección, al trasladarlo a la habitación, la misma noche que llegó, comenzó a descompensarse mucho en su parte respiratoria, y esa noche yo pensé lo peor porque se puso muy mal, tenía una frecuencia respiratoria muy agitada, jadeaba como si agonizara, al día siguiente su médico intensivista un médico muy humano tocado por Dios, decidió bajarlo nuevamente a UCI de forma urgente, pues se estaba descompensando por todos lados (su presión altísima 18/9, su frecuencia cardiaca altísima 123+ su glucosa casi en 400 y lo más grave su frecuencia respiratoria llegaba casi a 70 cuando lo normal es hasta 20) ante esa situación llegó de parte del doctor la pregunta a la que más le temíamos, de si estábamos de acuerdo como familia autorizar intubarlo y conectarlo a un respirador, pues papi por si solo ya no podía respirar tenía un Distres respiratorio muy grave.
Somos 4 hermanos, 2 estábamos de acuerdo en hacer lo que se tuviera que hacer sin importar el procedimiento y 2 no estaban seguros en aprobar la intubación porque pensaban que papi no iba a poder resistir ese procedimiento y que hacerlo era prolongarle su agonía, entonces procedimos a consultar la opinión de un cuñado médico que tenemos que es como un ángel en la vida de papi, él nos animó a hacer todo lo que se tuviera que hacer hasta el final, y ya todos de acuerdo, con los ojos llenos de lágrimas e incertidumbre firmamos la autorización en el área de UCI. Mi esposo esa tarde llevó un padre de la iglesia que asistimos y le hizo la unción de los enfermos en el área de UCI, antes de su intubación, y algo me decía que habíamos comenzado ese nuevo reto con buen pie, bajo la bendición y cuidado de papá Dios, a pesar de que el panorama era muy muy delicado y reservado, ya que a nivel neurólogico y pulmonar estaba muy comprometido.
Ese día comenzaron a correr los 11 días más largos de nuestras vidas, pues a pesar de que al 4to día de la intubación ya el problema respiratorio estaba prácticamente controlado, su parte neurológica no respondía a casi ningún estímulo, era un cuadro de estupor o pre coma bien marcado y solo respondía a estímulos muy fuertes como pellizcarlo con fuerza para que por lo menos pudiera abrir los ojos, su mirada perdida la mayoría de veces, en fin los médicos consideraban prácticamente imposible lograr en el una extubacion, ya que para realizar este proceso el paciente debe estar alerta y poder obedecer mandatos del médico y él ni siquiera movía sus dedos y escasamente abría los ojos frente a fuertes estímulos.
La misma noche de su intubación empecé a realizar la novena de la Virgen Schoenstatt y a visitar 4 veces por día el Santísimo de la Parroquia Divino Niño a pedir intensamente por la sanación de mi padre, cada día de la novena pedía con tanta fe para que en cada uno de esos días al llegar a la clínica me guardaran la sorpresa de que mi padre ya había despertado, recuerdo que al leer el 8vo día de la novena, ya mi papá con 8 días de estar entubado y con la presión de que se acababan los días máximos permitidos para mantenerlo entubado y no pasar a un proceso más invasivo como la traqueotomia, leí en la mañana el título de ese 8vo día de la novena que decía “mi hora aún no ha llegado” y yo dije wao Dios hoy tampoco será el milagro y los días ya corriendo, al siguiente día 9no y ultimo de la novena, el viernes 1 de agosto, el título decía “Hagan lo que El les diga” y yo me preguntaba que podría ser lo que Jesús quería que hiciera para poder recibir este milagro que tanto necesitaba y con tanta urgencia, pues ya el neumólogo nos había hablado ese mismo día de ya hacerle la traqueotomia, pues no daba ninguna señal de poder ser extubado y solo quedaban dos días máximo para poder permanecer con el tubo en su tráquea, por lo que procedió a programar la traqueotomia para el lunes 4 de agosto.
Ese día viernes 1 agosto (día 9 y último de la novena de la virgen que cite anteriormente) mi esposo se iba a servir a un retiro de Emaús y me dice como casi a las 3 de la tarde que lo ayudara a hacer su maleta del retiro y yo, como era casi la hora de la visita en UCI, le dije ay amor mejor hazla tú que ya yo me voy para donde papi, él me insiste que no, que lo ayude que eso sería rápido, y subo a ayudarlo y él me dice que le ayude a buscar unos pin religiosos que él le coloca a los polo del retiro y que no sabía dónde estaban, yo me dirijo al baño que es donde a veces él pone cosas y alcanzo a ver cómo una especie de rosario pero en vez de una cruz tenía una medalla redonda que nunca había visto y que llamó mucho mi atención.
Procedo a preguntarle que de qué era esa medalla y él me dice ven dámela esa es la medalla de San Benito que debo llevármela al retiro y yo le pregunto y quién es San Benito que hace ese Santo de especial y que debes llevártelo contigo él me contesta que la cruz de San Benito es utilizada por los exorcistas para alejar los malos espíritus, y que las personas lo invocan para pedirle protección y que lo alejen de los peligros y de todo mal y por eso se usa esta medalla en los retiros, ante esa respuesta yo le dije y me puedo llevar una para la clínica para ponérsela a mi papá pues eso lo ayudará a protegerse contra el mal le digo y me dice que si que claro que me lleve una de las que teníamos en casa.
En camino a la clínica me pongo a indagar sobre San Benito y entre lo que mi esposo me había dicho también leí que San Benito ayuda a las personas también a tener una muerte en paz y yo como toda humana al fin me asusté y dije noo eso no es lo que quiero ahora , yo quiero a mi papá vivo y deje la medalla en el carro no se la lleve ese día a la clínica.
En la tardecita ya noche cuando regreso a la casa de la visita de la clínica prometí a Dios no usar las redes sociales hasta que mi papá sanara como un ayuno de algo que me gustaba, entonces me puse a buscar en Google que cosas se podían hacer para ayudar a mi papá a salir del estupor mental que era la condición neurologíca que tenía en ese momento, y que no le permitía despertar y tener conciencia para poder desentubarlo, me puse a buscar posibles tratamientos, medicación o masajes que pudiéramos darle y ver si lográbamos despertarlo en los dos días de plazo que había indicado el neumólogo para hacerle la traqueotomia.
Entre todo lo que leía sobre el estupor, me sale de repente una información relacionada al estupor espiritual y empecé a Indagar por esa vía y como podían apoderarse espíritus de letargo y falta de conciencia sobre las personas, me llamó la atención el tema y busqué cómo se puede despojar de esos espíritus a la personas, e increíblemente me sale que el Santo que intermedia ante Dios para alejar ese espíritu de estupor era San Benito, waooo que gran sorpresa para mí de una vez lo tomé como ese mensaje que la Virgen tenía para mí en la novena sobre hagan lo que él les diga, pensé que la Virgen me estaba diciendo que buscara la intercesión de San Benito para que Dios nos escuchara y alejara ese espíritu de estupor de mi padre.
Inmediatamente esa noche llamé a mi suegra que es una señora con una fe cristiana enorme que a veces la miro y creo que es un ángel en la tierra, para contarle lo que me había sucedido con este mensaje y confirmar si era un acto católico llevarle esa medalla a mi papá y pedir la intersección de San Benito para alejar su estupor a lo que ella me contestó que claro! Y que empezara desde hoy a pedir su intersección para con mi papá, llamé a mi hermana también y le conté todo lo sucedido y ella con toda la fe del mundo busco tres hermosas oraciones pidiendo la intersección de San Benito ante Dios para sanar a mi padre y juntas las dos dedicamos sábado y domingo con nuestras medallas y una impuesta en el pecho de mi padre y con toda la fe del mundo comenzamos esa batalla de oración en los dos días que teníamos para lograr alguna reacción en mi padre que permitiera detener esa traqueotomia y él pudiera ser desentubado sin más traumas y riesgos para su recuperación.
El sábado 2 de agosto el neumólogo vuelve y nos reúne para recalcarnos que el lunes iba a hacerle la traqueotomia, ya que solo un milagro podía hacer que mi padre fuera desentubado exitosamente en ese fin de semana, ya que no respondía neurológicamente ni los números del ventilador mecánico daban para que eso fuera posible. Esto no pudo frenar nuestra fe, aunque llegaron muchos momentos de dudas, pues el domingo mi padre continuaba frío y sin mover ni siquiera un dedo, era terrible pero nuestra fe seguía en pie, con varias caídas como seres humanos pero firmes de que recibiríamos ese milagro.
Pasa el domingo y llega la noche decidí hacer otra una novena esta vez al espíritu santo y al Divino Niño que tenía guardada de hace más de 20 años en una gaveta, en la cual me decía que Dios no quiere oraciones agitadas ni desesperadas, ni que le pidas las cosas obligadas a tu manera, lo que Jesús quiere es que solo le digas a cada momento JESÚS YO CONFÍO EN TI, y así descanse ese domingo repitiéndome esa frase a cada instante y oyendo música Cristiana que durante la noche cada vez que me despertaba oía una más bella que otra como testimonio que de mi milagro tan pedido estaba hecho.
Al despertarme el lunes el día tan esperado, lo hice en paz, me arreglé como nunca en los 15 días que ya papi llevaba interno, me puse hasta pinta labios porque pensé mi papá debe verme linda, hice la parada acostumbrada en el santísimo de la iglesia Divino Niño de las praderas y entré darle gracias a Jesús y recordarle el milagro que esperaba y con esa paz me dirigí a la clínica.
Llegué a las 9 am en punto pues las visitas eran a las 10am, inmediatamente al llegar el doctor Quiñones nuestro Ángel dentro de la UCI, me invita a pasar cosa que me encontré rara porque faltaba una hora para la visita y me lleva hasta donde la sala de papi y ahí estaba el, sentado en su cama, con una mascarilla soporte y ya SIN TUBO, y totalmente consciente, mirándome de arriba abajo y yo solo pude abrazarlo y ponerme a gritar y a llorar y a sonreír como una loca y todas las enfermeras abrazándome y papi mirándome como que estará pasando y yo casi desmayándome de la felicidad y de cómo Dios entre tantos miles de millones de persona se había fijado en nosotros y había cumplido su promesa de restaurar a mi papá y que todo iba a estar bien, no podía creer que EL MILAGRO SE HABÍA HECHO, el día que ya se le iba a hacer la traqueotomia .
Mi padre de la nada despertó ese día consciente y el doctor Quiñones aprovechó y le preguntó que si deseaba que le quitara el tubo y él le contestó que si y él en shock procedió a hacerle la prueba de ventilación correspondiente y la pasó y no dudo y lo desentubó exitosamente, DIOS LO HABÍA HECHO, LO IMPOSIBLE LO HABIA HECHO! Bendito y alabado sea Dios siempre !!
Ese proceso fue realizado un lunes y al otro día le iniciamos inmediatamente sus terapias de movilidad, ya empezaba a sentarse en una silla para recobrar algo de movilidad, de a poquito se le suministraban algunos pocos cc de líquido vía oral, pues tenía colocada una sonda nasogastrica para su alimentación, paso toda la semana en franca recuperación, hablándonos los médicos ya de pasarlo a una habitación para el lunes siguiente, ya que por el antecedente anterior no querían apresurarse y pasarlo a una habitación normal en medio de un fin de semana.
Llega el fin de semana y el sábado 9 nos damos cuenta que papi nuevamente se empieza a agitar un poco en su frecuencia respiratoria, dándonos la mala noticia él neumólogo que había una recaída de su pulmón derecho y al parecer había broncoaspirado nuevamente, pues estaba teniendo dificultad hasta para manejar sus propias secreciones.
Ese sábado empieza nuevamente otro reto de fe, pues el cuadro crítico de donde papi había salido parecía querer volver a repetirse, el domingo amaneció un poco peor que el sábado, lo cual no pasó a mayores porque ese día estaba nuestro otro ángel médico en la clínica, la infectologa que lo trataba, ella inmediatamente indicó unas pautas médicas que detuvieron una crisis respiratoria que se estaba manifestando con fuerza ese día.
En esa semana, lunes y martes papi de repente comenzó a hacer fiebres altas, complicando aún más la situación, también con el cambio de un catéter de cuello se le afectó un pulmón y hubo que colocarle un aparato que extrae aire de los pulmones, lo cual toleró bien ese día miércoles, sin embargo ese día se agregó otra situación muy preocupante su presión arterial que se había mantenido normal y constante, estaba bajando mucho 70/30 por lo que hubo que introducirle aminas para subirla y suspender su tratamiento cardiaco de hipertensión.
El jueves 14 al llegar a la visita de las 10 am, nos topamos con una fatal noticia, nuestro mundo parecía caernos encima, entramos y encontramos a papi moribundo con la mirada perdida, blanco como un papel, frío y con pronóstico reservado, mi cuñado médico justo llega de la nada en ese momento, fue como si el mismo Dios que lo envió, y se me acerca con mucho tacto y me dice tu papá no está bien, tu papá ya dilato las pupilas, el médico intensivista me ha dicho que está hipoxico y que tuvieron que incrementarle las aminas porque su corazón estaba latiendo muy débil y que teníamos que prepararnos.
Mi hermana que había recibido un don hermoso durante este proceso, el don de la oración máss que su Fe en Dios estaba en su máxima expresión, se paró frente a mi padre y con voz firme y alta le dijo fijamente a los ojos, como cuando Dios en Éxodos 14 le ordenó a Moisés extender su vara para abrir el mar rojo, mi hermana le dijo varias veces a papi: mantente firme, no te vayas que Dios me lo prometió, pon las pupilas chiquitas, mantente firme y mi cuñado médico con una cara de tristeza y angustia nos miraba y nos decía ya él no las escucha tiene las pupilas dilatadas y se marchó, nosotras nos quedamos ahí, mi hermana continuaba hablándole a papi para que no se fuera y yo me desplomé, solo podía llorar y llorar a mares, pues podía ver como papi parecía ya haberse ido, mi esposo llegó a los pocos minutos pues mi cuñado al salir le informó que saliera inmediatamente a la clínica pues ya a mi papá le quedaban quizás minutos o pocas horas para fallecer para que estuviéramos preparados, era una pesadilla, me preguntaba una y mil veces donde estaba nuestro milagro que con tanta Fe pedíamos, ese por el que pedíamos las 24 horas del día, ese que me tenía iendo 4 veces al día al santísimo por casi un mes, a este día ya papi tenía 25 días Interno, ese día parecíamos dos niñas malcriadas reclamándole a Dios, pero aún con la fe de que todo cambiaría porque así nos lo había prometido.
En nuestra cabeza no podíamos concebir que papi se había ido, ese día nos tocó una enfermera de cabecera que en los 25 días nunca habíamos visto y jamás volvimos a ver, parecía como una virgen, hermosa por fuera y por dentro, ese día no hubo horario de visita nos buscaron hasta sillas para que nos quedáramos a su lado como esperando su último suspiro.
Al medio día salí de un pronto a comer a la casa porque no había ni siquiera desayunado y de camino para regresar a la clínica, me detuve como de costumbre en en el Santísimo, pero esta vez llena de lágrimas de desesperación y con mucha Fe me arrodillé como nunca a pedirle a Jesús que por favor le devolviera la vida a mi papá, esa probablemente era la visita número 80 que hacía, pues eran 4 veces por día que me paraba a orar, y ese día ocurrió lo que en esas 80 visitas nunca sentí ni presencié, lo primero que me pasó fue que al arrodillarme frente al santísimo sentí como temblaba la barra donde apoyaba mis brazos, yo pensé que quizás eran mis nervios, pero no pasó 3 minutos que entró una señora y empieza a hacer en voz muy alta El Rosario de la Misericordia, cosa que nunca se hace porque en el Santísimo sólo se ora en silencio, pero en ese momento ella hizo ese Rosario con una fuerza que mi cuerpo temblaba como un remolino, al terminar El Rosario invocó con gran fuerza al Espíritu Santo y terminó la oración apagando la voz de a poquito, yo me paré como un juguete al que le ponen pilas nuevas me seque las lágrimas y mire a la señora y le dije gracias y ella me asentó la cabeza con una sonrisa angelical como si hubiese sido enviada por el mismo Dios para mi.
Al llegar a la clínica, waoooooo OTRO MILAGRO DIOS LO HIZO DE NUEVO!!! es que no paraba de maravillarnos a nosotros y a los médicos, papi ya tenía otro semblante, sus pupilas volvieron a su tamaño normal, ya no estaba hipoxico, ya le había vuelto su color de piel, le habían bajado las dosis de aminas y estaba interactuando con la mirada con nosotras!! Increíble fue como si papi hubiera resucitado!, después de ese día todo empezó a mejorar milagrosamente, el viernes estuvo mucho mejor, el sábado por igual, respondía con la cabeza todas las preguntas que le hacíamos, nos decía hola con su boca, estábamos extasiadas con lo que nuestros ojos estaban viendo.
El domingo 17 waoooo ese sí que fue su día, ya estaba sano, todos los médicos que ese día lo visitaron todos nos dieron buenas noticias, ya papi tenía 48 horas libres de aminas y su corazón latiendo fuerte y bien. Su mirada brillante, miraba sus manos y piernas como si estuviera flotando, contestaba todo lo que se le preguntaba con precisión, lo único extraño para nosotras ese día fueron dos cosas, primero que no paraba de mirar hacia el techo con unos ojos brillantes lleno de paz y admiración por lo que veía, era como si Jesús le estuviera presentando el mismísimo paraíso, pero en medio de nuestro fervor no le dimos mente a eso, él estaba sano y era lo que nos importaba.
En la noche del domingo llegó una doctora que ya es nuestra amiga hermana, porque lloró y celebró con nosotros tantas veces que ella no puede entender el profundo agradecimiento que le tenemos, ella llegó feliz pues el milagro porque el que tanto pedíamos se había cumplido, papi se había sanado, pero en el momento que ella entró a ver a papi nosotras que no nos despegábamos de esa escalera afuera de UCI, aprovechamos y nos colamos como se dice en buen dominicano y entramos con ella a verlo, y yo muy alegre le digo papi estás sanooo ya te quieres ir para tu casa verdad? Y me dice con la cabeza que No, yo miro a la doctora y miro a mi hermana como sin entender porque el me dio esa respuesta y la doctora le dice con voz enérgica mire Manuel usted se va para su casa con sus hijas oyó! y él vuelve y dice que No, yo le digo a mi hermana y será que él no entiende lo que le estamos preguntando y vuelvo y le digo mire sin verguencita usted se va para la casa y vuelve y me dice que No, yo respire y pensé quizás el no se siente preparado o prefiere recuperarse más antes de irse y nada la enfermera nos dijo que ya teníamos que salir pues no era ya hora de visitas y como él estaba tan perfecto, nos dijó ustedes que se han pasado este mes aquí todo el día, lo que tienen es que ir a celebrar que su papá ya se sanó! Waooo No nos fuimos a celebrar, pero sí que nos fuimos muy contentas de ver que el milagro se había hecho y de forma majestuosa, no era ni siquiera que había mejorado! era que se había SANADO POR COMPLETO!, pudo interactuar con nosotras y con su hijo mimado mi único hermano varón, pudimos darle besos, decirle te amo y el disfrutarlo como nunca antes, pues su rostro era de La Paz más bella que haya podido sentir alguna vez !!
Al llegar a mi casa para dormir, sentí un miedo extraño, tome un rosario y lo enredé en mis manos y así me fuí a la cama, me desperté algunas veces en la noche con ese mismo miedo, un miedo que ni sabía de dónde provenía porque había dejado a papi perfecto, suena mi alarma de las 6:05 AM y no se porque pensé que me llamaban de la clínica cosa que nunca me había pasado anteriormente, pasaron 50 minutos y recibí una llamada de un número desconocido y desde que la ví mi corazón se arrugó y podía suponer que era una llamada que marcaría mi vida para siempre. Era la doctora de Intensivos para informarme que papi había hecho un evento ahora al amanecer que teníamos que ir a la clínica, como ellos nunca nos habían llamado por más mal que papi estuviera yo sabía ya que era, mi papi (solo su cuerpo físico) ya se había ido, se había ido en su mejor momento y yo no podía entenderlo.
Llegue vi su cuerpo tapado y me desplome empecé a pedir respuestas primero de los médicos pues había dejado a mi papá perfecto en la noche, mejor y más sano que nunca, y después empecé a reclamarle a Dios, Wao que poquita fe sentí en ese momento, le empecé a cuestionar de cómo me hizo eso si le oré tanto, casi que las 24 horas del día todos esos días, estaba ciega no sé cómo papá Dios no bajó y me dio una pela en ese mismo instante, sólo atiné a ver a mi papá muerto y no a agradecerle a Dios todo y por tanto lo que había hecho por él y por nosotros tantas y tantas veces, y que cuando ya vio que su cuerpo enfermo no podía más, lo resucitó y lo sanó para salvarlo, mostrarle lo bello del paraíso y que pudiera él declarar con su propia boca que ya No quería volver a la casa, y a nosotras nos permitió despedirlo en grande llenándolo de amor como él y nosotras nos habíamos ganado por la Fe con que habíamos pedido por eso.
Recuerdo que también al segundo día de su novenario, que fue el primero al que asistimos, pues su primer día de misa fue el día de su velatorio, Dios nos envía en la lectura de ese día, el salmo 20, Wao cual bálsamo fue para nosotros poder recibir esa respuesta a través de ese salmo que tanto alivió nuestros corazones y que utilizamos para poner en su recordatorio de novenario.
Como pude estar tan ciega ese lunes 18 de agosto! Si Dios nos cumplió!! Lo Sano! Y Lo Salvó! Y ahora está más vivo que nunca donde los años ya no tienen fin! Alabado y bendito seas por siempre nuestro señor Jesús! Te amo por y para siempre !
La Fe es declarar en todo momento: JESUS YO CONFIO EN TI! Y el milagro sucederá acorde a su voluntad y te aseguro que será la más perfecta que tus ojos puedan ver y tu corazón sentir !
Cito a Mateo 7:7-8, es: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.»
Ahh y Dios no se detuvo ahí, siguió revelándonos sus misterios y hoy les digo con absoluta certeza “ Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven». (Lucas 20:38)
Que este testimonio pueda tocar sus corazones y renovar su Fe como la semilla que cae en buena tierra que simboliza a las personas que escuchan el mensaje de Dios, lo entienden y producen un fruto abundante en sus vidas. Estas personas no solo reciben la palabra, sino que la comprenden, la acogen y son perseverantes en su fe, lo que les permite dar una cosecha de treinta, sesenta o incluso cien veces más de lo que se había sembrado. Mateo 13:1-23, Marcos 4:1-20, Lucas 8:4-15.
Salmo 20, 2-7
Señor, el rey se alegra por tu fuerza. ¡y cuánto goza con tu victoria! Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios. Te adelantase a bendecirlo con el éxito, y has puesto en su cabeza una corona de oro fino. Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término. Tu victoria ha engrandecido su fama, lo has vestido de honor y de majestad. Le concedes bendiciones incesantes, lo colmas de gozo en tu presencia.